NUEVA NOTICIA DE EL PAÍS. Cara y cruz de las mutaciones genéticas.
Esta semana, dos noticias científicas muestran ambos rostros de estas alteraciones del ADN: una familia estadounidense marcada por una enfermedad rara y mortal ha encontrado esperanza gracias a una terapia genética desarrollada en España; mientras que, al otro lado del espectro, una nueva inmunoterapia ha hecho desaparecer tumores en decenas de pacientes con cáncer de esófago, estómago, colon, hígado, vejiga, útero y próstata.
En el primer caso, tres hermanos nacidos con una extraña mutación provocándoles padecer la enfermedad LAD-I que anula sus defensas naturales, han sido tratados con éxito en un ensayo clínico pionero. La técnica, desarrollada por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) en Madrid, introduce en las células madre una versión corregida del gen afectado mediante un virus modificado.
La segunda historia viene de la mano de una terapia con el anticuerpo dostarlimab, que ha logrado una remisión casi total en el 80% de los pacientes con tumores sólidos que compartían una mutación específica. Sin necesidad de cirugía, quimioterapia ni radiación, esta inmunoterapia representa un avance radical hacia tratamientos personalizados y menos agresivos contra el cáncer.
Ambos logros son ejemplos brillantes del poder de la ciencia colaborativa, de la investigación, de la terapia génica y la inmunoterapia. Aunque aún no están al alcance de todos, abren una puerta a un futuro en el que las enfermedades genéticas y el cáncer podrían tratarse con precisión, eficacia y humanidad.



