19 de septiembre | Día Mundial de Sensibilización sobre la Disección Aórtica

Cada 19 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Sensibilización sobre la Disección Aórtica, una jornada destinada a aumentar el conocimiento sobre una de las emergencias cardiovasculares más graves y a recordar la importancia de reconocer sus síntomas y actuar con rapidez.

La disección aórtica es una afección poco frecuente, pero potencialmente mortal, que requiere atención médica inmediata. Un metaanálisis de estudios poblacionales estimó una incidencia aproximada de 4,8 casos por cada 100.000 personas al año, aunque las cifras pueden variar entre poblaciones y regiones.

Desde la Fundación Isabel Gemio nos sumamos a esta jornada para contribuir a su conocimiento y recordar también la relación que determinadas enfermedades genéticas pueden tener con un mayor riesgo de patología aórtica.

¿Qué es una disección aórtica?

La aorta es la arteria de mayor tamaño del organismo. Nace en el corazón y distribuye sangre oxigenada hacia el cerebro, las extremidades y los principales órganos.

Una disección aórtica se produce cuando aparece un desgarro en la capa interna de la pared de la aorta y la sangre penetra entre sus distintas capas, separándolas y creando un canal anormal.

Esta situación puede comprometer el flujo sanguíneo hacia órganos vitales y provocar complicaciones extremadamente graves, como rotura de la aorta, hemorragia interna, ictus, daño renal o afectación cardíaca.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

Existen diferentes condiciones que pueden aumentar el riesgo de sufrir una disección aórtica. Entre ellas se encuentran:

  • Hipertensión arterial.
  • Aneurisma o dilatación previa de la aorta.
  • Válvula aórtica bicúspide.
  • Coartación de la aorta.
  • Edad avanzada.
  • Consumo de cocaína.
  • Determinadas enfermedades hereditarias que afectan al tejido conectivo o a la aorta.

Entre estas últimas se encuentran el síndrome de Marfan, el síndrome de Loeys-Dietz, el síndrome vascular de Ehlers-Danlos y el síndrome de Turner, entre otras aortopatías hereditarias.

Por ello, las personas diagnosticadas con determinadas alteraciones genéticas pueden necesitar controles cardiovasculares específicos para detectar precozmente posibles cambios en la aorta.

Un dolor repentino que requiere atención inmediata

Uno de los síntomas más característicos de la disección aórtica es la aparición de un dolor súbito y muy intenso en el pecho o la espalda. También puede presentarse dolor abdominal intenso, dificultad para respirar o síntomas neurológicos similares a los de un ictus, como alteraciones repentinas del habla, la visión o el movimiento.

La presentación puede variar y, en algunos casos, confundirse con otras emergencias cardiovasculares.

Por ello, ante un dolor torácico, dorsal o abdominal intenso y de aparición repentina, especialmente si se acompaña de dificultad respiratoria, pérdida de consciencia o síntomas neurológicos, es fundamental solicitar asistencia médica urgente.

En España, ante una sospecha de emergencia médica se debe llamar al 112.

El tratamiento depende del tipo de disección

El abordaje médico depende principalmente de la localización y de las complicaciones asociadas.

Las disecciones tipo A, que afectan a la aorta ascendente, suelen requerir cirugía urgente debido al elevado riesgo de complicaciones graves.

En las disecciones tipo B, que no afectan a la aorta ascendente, el tratamiento inicial puede basarse en un control médico intensivo de la presión arterial y la frecuencia cardíaca cuando no existen complicaciones. Si se produce rotura, alteración del flujo sanguíneo hacia órganos, progresión de la disección u otras complicaciones, puede ser necesaria una intervención endovascular o quirúrgica.

Tras superar el episodio agudo, el seguimiento cardiovascular a largo plazo continúa siendo esencial.

Reconocer los síntomas también salva vidas

La disección aórtica es poco frecuente y sus síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades. Por ello, aumentar el conocimiento tanto entre la población como entre los profesionales sanitarios puede contribuir a conseguir diagnósticos más rápidos.

Desde la Fundación Isabel Gemio, este 19 de septiembre queremos recordar además la importancia de continuar investigando las enfermedades y alteraciones genéticas asociadas a un mayor riesgo cardiovascular.

Conocer los síntomas, identificar los factores de riesgo y actuar con rapidez puede marcar la diferencia.

Fuentes: American College of Cardiology (ACC/AHA), Mayo Clinic y literatura científica indexada en PubMed.